Hombre de extraordinaria inteligencia, aprisionada por su escasa educación producto de su situación social cuando niño.
Todavía en el campo, construyó un motor que funcionaba con la energía del agua del tanque del molino.
Ya radicado en Godoy Cruz ingresó a YPF como ordenanza, situación breve porque consiguió que lo dejaran practicar como tornero y se ganó al poco tiempo un puesto como tal.
Pese a ser autodidacta, fué reconocido como el mejor tornero que tenía YPF en la planta, no tanto por su pericia como por la capacidad demostrada para resolver problemas nuevos.
Todavía joven, una ceguera progresiva lo obligó a jubilarse por incapacidad.
No obstante, siguió trabajando con un torno propio hasta un tiempo en que estaba completamente ciego, guiándose por el tacto y construyendo aparatos originales que asombraron a todos los que le conocieron.
También fué un buen ejecutante de bandoneón, aunque no llegó a trabajar como profesional.